Hasta hace poco tiempo, todo bodeguero argentino, envidiaba el fuerte auge exportador del vino chileno. Un mercado de sostenida presencia y solidificado por vinos de calidad.
Exportar vinos en argentina, era una utopía. Como contra cara, el productor chileno envidiaba a los criollos el importante y arraigado mercado local, aún cuando ha bajado
el consumo per capita en cantidad, pero favorecido en calidad. Como dato estadístico, el consumidor argentino bebía hacia fines de los años 70 y comienzos de los 80 unos 90 litros por persona por año, de los cuales mas del 90% era vino de mesa (en botella de vidrio de litro y con tapa a rosca, que eran vinos de una notable calidad si se los comparara a través del tiempo con los relegados “tetra” de hoy). Las últimas cifras arrojan un índice de consumo interno de 34 litros por persona por año y en constante alza, de los cuales el 36% es de vinos de entre $ 6 y $10. Este dato nos muestra que tomamos menos pero de mejor calidad.
El productor chileno, si bien tiene una gran fama en mercados internacionales, lograda por haber posicionado buenos vinos por U$S 10 dólares, tiene un débil mercado interno, ya que la costumbre de beber vinos no es tan arraigada como en nuestro país. Argentina, con un consumo local fuerte y un horizonte exportador favorecido por la devaluación del 2002, ha salido a la conquista de mercados internacionales de la mano de la marca registrada “malbec”, cepa que mas allá de la moda local, ha obtenido un gran desarrollo dando exponentes de gran expresión y que han generado el interés de los consumidores y críticos extranjeros, basados en el oportunismo de encontrar su preferencia con vinos de colores intensos, gran concentración de fruta e importante presencia de madera.
Si bien hace unos años, nuestra uva emblema era el torrontés, cepa blanca que logra una expresión única en tierras salteñas, el malbec, ha logrado conquistar y deslumbrar a los más refinados paladares, siendo este hecho la envidia de todo bodeguero de lo que se denomina geográficamente “el nuevo mundo”. No hay turista internacional que baje del avión sin pedir a gritos un malbec.
Para ello fue importante la opinión de Wine Espectator, la Biblia de los amantes norteamericanos del vino, que otorga más de 90 puntos a 172 vinos argentinos.
El paladar norteamericano es criticado, pero alentado por favorecer el bolsillo del productor local. Vinos intensos, concentrados, con un importante porcentaje de sangría (proceso por el cual se separa parte del mosto durante el período de maceración del contacto con los hollejos. Sería esto, como hacer un té, con menos agua de la que entra en la taza) y algunos de éstos “ultra maderizados” con un abusivo aporte de crianza.
Analistas locales, critican este estilo de vinos, denominándolos “vinos de concurso”. Pero de esta manera, el productor argentino hoy puja por el 1er lugar como exportador desde estas latitudes como 5to productor mundial, ubicando vinos caros en los mercados externos.
Chile, de la mano de fortalezas propias, riquezas de terroir, las brisas del pacífico, etc que posibilitan la producción de vinos de calidad, ha ganado hace más de 15 años el mercado norteamericano y británico de la mano de cepas clásicas como cabernet sauvignon y Chardonnay.
En el año 2006, ha deslumbrado al mundo con el fantástico “DON MELCHOR” Cabernet sauvignon 2003 (de Concha y Toro) de gran calidad y presencia y un prometedor potencial de guarda, obteniendo 96 puntos y siendo observado como uno de los mejores vinos del mundo.

Si bien Chile, tiene su marca propia de la mano del “carmenere”, cepa emblemática local, no logra empañar el auge de nuestro “malbec” tanto en calidad, ya que es una cepa muy difícil de trabajar, como en cantidad, debido a la baja cantidad de hectáreas plantadas comparada con los viñedos de malbec de este lado de la cordillera.
A nivel local, argentina se posiciona favorablemente, de la mano del creciente turismo enológico. Más de 70.000 visitantes han llegado a Mendoza, capital argentina del vino, para la fiesta de la vendimia, de los cuales el 20% eran turistas internacionales. De este modo se va conociendo y afianzando nuestro potencial.
Chile, lucha con una moneda fuerte debido a los altos precios del cobre. Argentina, trata de ganarle la pulseada a la inflación y a los altos costos internos. Mientras tanto…nosotros disfrutemos de los grandes vinos.









Quiero invitar a los lectores de este blog a compartir una degustacion sobre los vinos de una hacienda espanola (Miguel Torres) en territorio chileno. Los maridajes entre vinos y comidas quieren ser la parte mas interesante de las notas de cata.
SANTA DIGNA – MERLOT RESERVA – MIGUEL TORRES CHILE – PRODUCIDO Y EMBOTELLADO POR S.V. MIGUEL TORRES S.A. – PAN. SUR KM 195 2007 13, 5%
NARIZ: un examen olfativo que no se expone a riesgos pero invita a la degustación con sus pinceladas de cereza madura, grosellas de bosque, yerba y violeta en brote.
BOCA: en la boca no tiene un grande cuerpo y genera una buena cantidad de salivación, en cuanto vino tinto, invitando a la conversación.
MARIDAJE: vino para conversar
OPINIÓN PERSONAL: el pretexto para convocar una reunión familiar y recrear aquella armonía que se había perdido a causa de futiles discusiones provocadas por insunstanciales motivos.
SANTA DIGNA – SHIRAZ RESERVA – MIGUEL TORRES CHILE – PRODUCIDO Y EMBOTELLADO POR S.V. MIGUEL TORRES S.A. – PAN. SUR KM 195 2007 13,5%
NARIZ: una nariz procedente de clima frío. Los aromas que se distinguen son cereza semimadura, ciruela roja, yerbas, césped, leño verde y violeta.
BOCA: una boca llenamente conforme a lo que se había expresado a nivel olfativo con la fruta roja que cierra nuestro examen gustativo.
MARIDAJE: lomo al curry
OPINIÓN PERSONAL: acercándose a las zonas más frías del sur, se pierde el agregado tánico que se destacaba en el norte, hecho que nos permite alejarnos de la típica parrillada para desembocar en platos más suaves.